miércoles, 25 de enero de 2017

MONTRUOS MORALES PASIVOS.

En estos días he leído la obra de Susan Sontag titulada “Ante el dolor de los demás”. En la cual Susan nos narra cómo han usado en la guerra a la fotografía desde los años treinta donde se forjo como una profesión hasta tiempos más actuales.

Esta profesión no solo se basaba en mostrar el “lado bueno” de la guerra como a soldados descansando o limpiando sus armas. Mostraba más bien el “lado atroz” de esta. Los fotógrafos creían que su papel era mostrar el rostro real de lo que pasaba ahí.  Aunque es algo absurdo que los periodistas pretendan mostrar el mundo en solo unos minutos o unas cuantas fotografías.

Las personas creían que el horror al ver estas fotos haría que se entendiera que la guerra es una atrocidad, muchos países incluso acuden a guardar esos recuerdos para tener una perpetuación de sus historia y sufrimientos. Lo ven como una forma de avanzar y seguir progresando para no volver a caer en los errores del pasado que los llevaron a ese sufrimiento.

Personalmente me parece extraño que las personas acudan a esas imágenes con tanta frecuencia pero según Sontag, esto pasa puesto que las fotografías o imágenes donde se muestra el sufrimiento son forma de comprender el dolor y sacrificio ajeno. Ella presenta el ejemplo de la imagen de la crucifixión pues para los no creyentes podría ser ilógico que a los creyentes les sea satisfactorio estar contemplando la muerte de su Dios. Sin embargo para los creyentes el ver la representación del hijo de Dios sufriendo es un recordatorio de amor y sacrificio. Por lo cual a las personas al ver las imágenes pueden tener reacciones incluso de agradecimiento puesto que esas personas o militares dieron su vida en el combate para que los demás puedan estar en casa tranquilos esperando que la paz llegue. El hecho de que al ver estas imágenes no sientan dolor según Virginia Woolf  convierte a los espectadores en monstruos morales.

La fotografía fue aceptada por la sociedad como la prueba más verídica pues fue una maquina quien la registro en el momento exacto; aunque a veces, el espectador no le da una significación a la fotografía según la realidad en la que fue tomada, más bien en el contexto que se presenta. De la misma manera la sociedad tiende a aceptar menos las fotos profesionales puesto que por la estética de la fotografía tiene más probabilidad de haber sido manipulada. Aunque también Susan nos presenta que era frecuente que los fotógrafos crearan su escena. Fuera o no un montaje, no se puede decir que la fotografía presenta todo lo que estaba presente en el momento de la captura, pues con el simple hecho de encuadrar, la naturaleza de la acción es quitar de la toma lo que no sirve.

Para concluir la fotografía de guerra también sirvió para los altos mandos pues ponían al alcance del pueblo el sacrificio de los soldados por su patria y por alcanzar “la paz”. Lo cual demuestra que siempre podrán tomar cartas sobre quienes quieran atentar contra el bienestar de la patria. Y puesto que las fotos muestran sufrimiento y muerte también queda claro que cueste lo que cueste lograran la tranquilidad. Por consecuencia la gente se vuelve un simple espectador pasivo. Que no se atrevería a levantarse en contra de lo que los altos mandos decida puesto que podrían terminar como alguno que aparece en esos millones y millones de fotos.

Salma Castro

Sontag, Susan (2003) Ante el dolor de los demás. Recuperado de [https://www.lectulandia.com/book/ante-el-dolor-de-los-demas/] el 20 de enero de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario